I JORNADA
A veces, parece que te están haciendo un favor y lo que sucede es que te están atravesando la espalda con la daga más roñosa y larga que has imaginado jamás. Eso me iba a suceder a mí cuando aceptase, agradecida, aquel puesto de trabajo.
Se trataba de una empresa de importación y distribución de ropa italiana. ¡Hala, mona, qué suerte! ¡La moda a mis pies! Yo que siempre he calzado plano y vaqueros...
No recuerdo con detalle (nada) la pertinente entrevista. Sí a la directora de Recursos Humanos (¡jajaja!), a ella le tengo guardadito un lugar en mis entrañas por siempre jamásssss. Era una mujer al borde de engordar, con una nariz a lo Peggy de los Teleñecos y un habla gutural y salivoso que se ha hecho popular últimamente por una frase común entre ambos propietarios (del habla)... "¡Mi Tesssorrrrooooo!"; uno portaba un anillo, otra, la idea fija de un euro encima de otro.
Me marcó las pautas de mi futura labor como "asistente de comercial en campaña" (CAMARERA) y apuntó que... se lió en consideraciones varias a las que yo, algo mayorcita, emoooocionadaaaa y agradecidaaaa, por la oportunidad entre manos, no dí la mayor importancia.
Trabajar es el mejor pago que le puedes dar a una mujer de clase baja.