Dedicado a Jorge Cortell por enseñarnos a no depender de nadie, por empujarnos hacia la libertad. Gracias ;)
JORGE CORTELL
DAVID BRAVO
CARLOS SUES
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LA TORRE ATALAYA
ASI NO SON LAS COSAS
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La piel brillante de sudor. El pelo corto, casi rapado: los pies ágiles, silenciosos, acostumbrados a escabullirse. Ojos inmensos, alertas, inteligentes, siempre al acecho. Está escondida, siempre. Huye de ellos. Come raíces, frutos y hasta las sobras de lo que tiran domingueros y cazadores. Ya ha pasado algún invierno sola, conoce dónde cobijarse, y comparte lecho y calor con una poderosa mastina, que le entrega su afecto incondicional y su protección. Ella, le compensa con limpieza de parásitos y le enseña a esquivar parachoques, trampas y venenos, cartuchos y rifles traicioneros. De las piedras y patadas, ya se libra sola.
El verano también es duro: las víboras, garrapatas y mosquitos, disfrutan ahuyentando el sueño del bosque. Se oyen los trinos pero se echa en falta el agua limpia. La basura hiede, los cristales brillan y la herrumbre de latas y chatarras domina entre el pasto. Pide el fuego un rayo insistente al sol para arrasarlo todo con sus mil lenguas crepitantes. De entre los arbustos sale esta mujer pequeña, de músculos firmes y enjutas carnes. Parece un corzo. Parece un zorro, parece una perdiz, parece una encina. Huele a hinojo, a pino y a romero. Erguida, inhala el viento del norte, tampoco hoy lloverá.
No recuerda ni su nombre, porque no quiere, lo rechaza. Le duele el pecho cuando siente el aislamiento de lo primario, el frío de la guarida. A lo lejos, cree escuchar cómo su madre le llama con aquellos motes cariñosos, para que no remolonee más y ponga la mesa. Le duele un vientre que no acogerá al amado; se quejan los dedos que no tocarán otros rostros, otras manos. Su corazón late fuerte, su espíritu vuela libre. Sólo tiene la soledad y la vida. Sólo le rodea el miedo y la vida. La certeza de morir y la intensidad de salir ilesa. Cuando piensa, los nombres y palabras se convierten en imágenes, olores y emociones. Cuando siente, se abre su alma y se funde con el entorno. Cada paso que da supone una elección con sentido. El sendero tomado lo decide ese fruto maduro o el murmullo chismoso del agua que fluye. Otras veces, un silbido lejano, un crujir de hojas secas, le obligan a elegir la espesura de sueltas garras y, con rasguños, marca la huída en su tez.
No hay mejor perfume que el que desprende la jara al calor de la siesta, ni sonido más alegre que la partitura de pájaros, ramas y brisa cuando juegan juntos.
No quiere recordar, no. Porque los libros desgarran memoria. Gritos, denuncias, sentencias y condenas avanzan devolviéndole, como postales odiosas, las épocas que ella trata de inhumar. No puede controlar la dictadura emocional si se dispara y rompe los diques que la contienen. Tantos ideales, tantos argumentos, tantas filosofías envejecieron, como un soplo de muerte aniquila un poblado. Resuenan, aunque no quiera, sus teclas pulsadas, cada letra, cada mensaje, cada idea. Recuerda la música, recuerda la cultura y la risa. La libertad y la lucha. Reconoce que siempre fueron escasas pero nunca tanto como antes de la huída.
¿Porqué pensar? ¡Duele! Vivir, esconderse, aceptar lo sobrevenido y seguir caminando. Alejarse siempre. Rodear, internarse, escapar. Nada hay más noble que dejarse matar a manos de la vida. Pero una conjura, no. Así no. Ella vio cómo la iban a destrozar, a amordazar, a reducir. Lo avisó, lo gritó al mundo. Sabía que sólo era un largo y siniestro comienzo, que lo peor estaba por llegar. Algunos la creyeron, pero el esfuerzo por acometer era ingente para tan poca energía, tan poca implicación.
Primero se agotó la cultura, aunque el respeto caía a la par y con igual displicencia; detrás fue la libertad, afónica y desarrapada. Sucumbieron todos, no soporta enumerar tanto cadáver. La inocencia se perdió y la dignidad vendió su alma al mejor postor. El poder lo domina todo. Por eso, Ella, se despojó de sus ropas y antes de que otro galgo más fuese ahorcado, huyó. Huyó. Huyó. La luna guió sus tropiezos, la arena cicatrizó sus heridas, el sol evaporó sus lágrimas. Ya sólo es ser. Ya sólo es vida y tensión. Ya solo es hembra. Ojos para vigilar, oídos para reaccionar, boca para comer, manos para sobrevivir, corazón para latir, aferrarse al ahora.
Cae la noche. Otoño alfombra la casa de todos. La humedad toca las pieles y obliga a esconderse. Ella, dormita acurrucada entre los arbustos. Su amiga no volverá. Hace tiempo que la traición le sacudió por la espalda. No sabe qué cuneta le arrulla pero intuye que otro ser humano duerme culpable el sueño de los “sinconciencia”. Aquel pelaje espeso, su aliento rotundo, su cabeza serena, su sonrisa abierta, su ladrido encendido, su murmullo encantado, su devenir honesto. Todo se lo ha llevado, qué perra vida, qué muerte negra.
Entre la maleza crujen los árboles, se quejan. Aves, conejos y zorros se escabullen o aplastan contra el terreno. El terror se extiende como la peste, arrastrándose. Un gas fatídico que te envuelve, te abraza, te sujeta falaz a la vida, te presenta a la muerte. Es el ser humano, dejando tras de sí su rastro de inmundicia, paseando el disfraz de guerrero y la boca borracha como chivato de prestos, qué pocos ignoran estas señales. Uno, tres, cinco, aparecen por todas partes. El bosque es un revuelo. El bosque es un susurro. Todos quieren escapar, desintegrarse.
Menos ella.
Se queda. Enrollada sobre sus brazos, encogida sobre sus piernas. Los ojos inmensos abiertos, la piel brillante, sudorosa, el pelo encrespado como tomillo entre arañas. La luna canta a la aurora que no llegue. Pasos, ramas partidas, botellas restallando contra piedras, el alcohol empapa la ausencia de sonidos. Un tropiezo, un bulto se mueve, un salto de corzo, una piel de ave, un disparo que rompe la angustia. Alas, zarpas, roces, vuelos, carreras, y la pólvora extendiendo su denso manto. Silencio de nuevo. La noche se lanza al suelo quebrantando pájaros, rapaces, conejos y muertos.
La pieza cobrada no pesa sesenta kilos, sus pechos aún calientes están bañados en grana. El valor y el alcohol, la pólvora y los cojones se evaporan a un tiempo cuando el arma ya ha sonado.
Ella, Ella muere. Sabe que es así. Vida y muerte. Necesarias. Un día más, un regalo. Su cara impasible, su mirada serena, su boca, una sonrisa, su rostro frío y su corazón, sosegados ya.
Cinco mugrientos disfrazados de soldados, son ogros que quieren parecer corderos. No dan abasto a arrancar tierra de la tierra para dar sepultura como no hacen con aves, zorros, conejos, venados. Nada de cuerdas, nada de tumbas, nada de requiems, nada de esquelas. Lamuertelavidalafuerzalarabialaangustialaavaricia, la muerte, la muerte. El poder lo acalla todo.
En el bosque yace la pureza, la inocencia, la curiosidad, la libertad y la vida, la vida. En el negro círculo vicioso, poder, ambición y muerte siguen jugando a la ruleta rusa.
La Parca se ríe. Siempre.

COPIO EL ARTÍCULO PARA SU MEJOR LECTURA:
"DETIENEN A UNA ANCIANA POR REGALAR LIBROS VIEJOS Y CD-ROM DE MÚSICA ANTIGUA
Una madre desolada denuncia incansable la desaparición de su hija
“W. W. Web, de 70 años de edad, natural de Madrid, ha denunciado reiteradas veces la desaparición de su hija a la policía. Esta mañana, ha conseguido despertar la atención de los medios, puesto que ha llegado con un saco de libros y cd-rom de los de antes y los ha desparramado en la puerta de la comisaría de Vallekas, disponiéndose, acto seguido, a regalarlos a los asombrados y molestos viandantes que le recriminaban su enloquecida conducta. La policía no ha podido evitar su detención, aunque el comisario Ferrero ha desestimado “pasar a mayores”, puesto que les consta el deterioro mental de la mujer.
La Sra. Web cuenta que su hija era una mujer abierta y generosa, tal vez algo infantil, siempre pegada a su ordenador. Dice que se deprimió mucho cuando le prohibieron contar cuentos y cantar canciones a los niños de la asociación de vecinos “El Parque Verde”, más conocido por todos como “Las Tetas”. Le incautaron todos sus archivos y le obligaron a rectificar en los medios de comunicación. (27-12-2007). Este correctivo ejemplar, dispensado –como excepción-, de encarcelamiento, puesto que, según la ley 275 del Código Global, aprobada en octubre de 2005: “será castigado con la pena de prisión de 10 años a cadena perpetua quien, sin ánimo de lucro, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su proyecto, boceto, transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio”, supuso un profundo menoscabo de su personalidad. Siempre según testimonio de la madre, esta muchacha comenzó a escaparse al bosque, se quitaba la ropa y decía que la naturaleza era su casa. La detuvieron en varias ocasiones cantando canciones tradicionales en el parque del Oeste. Vagaba por las calles con papeles en blanco pidiéndole a la gente que escribiese cartas y canciones. El psiquiátrico fue su destino. Hace unos tres años se escapó de allí y nadie más ha sabido de ella. La madre acusaba a gritos a la policía de no haber impedido que unos señores de gris, que fumaban constantemente cigarros blancos, la hubiesen sacado a la rastra aquella noche, repetía que ellos se la llevaron.
El gobierno ha pagado una pensión vitalicia a la señora W.W.W. siempre y cuando deje que una institución dedicada al cuidado de los ancianos se ocupe de ella.
Marion Netto para Agencia X"
Mención especial a
Momo de Michael Ende, siempre viva.
Juanan — 13-05-2005 08:47:41
Sofía — 13-05-2005 09:55:14
carlosues — 13-05-2005 10:01:33
Sofía — 13-05-2005 10:09:43
s3r raRø — 13-05-2005 10:33:25
Wallenstein77 — 13-05-2005 11:00:03
Rita B — 13-05-2005 12:48:38
Rita B — 13-05-2005 13:12:40
Lissette — 13-05-2005 19:37:19
Sofía — 13-05-2005 19:51:23
Ana Sánchez — 13-05-2005 20:33:44
Rita B — 13-05-2005 22:46:24
PPPerez — 14-05-2005 20:49:19
Sofía — 14-05-2005 22:59:05
PPPerez — 15-05-2005 17:40:33
Sofía — 16-05-2005 12:44:16