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ANOCHE CENE ¿SOÑÉ? CON ÉL

Archivado en Pasiones, disfunciones y cuentos • Fecha: 04-07-2005 09:48:38

La tele era el objeto de atención aunque yo procuraba que su hechizo no actuase del todo. Charlábamos sobre la película y mis padres -estabamos en su casa (¿?)-, se entretenían con nuestras ocurrencias. Había más invitados pero no recuerdo sus caras, ni que decí­an, eran anónimos bulliciosos, comentaristas de un blog de éxito.

La que relata esta historia no salí­a de un asombro contenido. Me descubrí observando su pelo negro, tan liso, tan suave y su mirada negra, penetrante y curiosa. Cuando la sonrisa emerge, la dureza y gravedad dan paso a la realidad de su espi­ritu dulce, honesto.

A pesar de sentir un ligero cosquilleo en la boca del estomago, disfrutaba dejándome las puertas abiertas del abismo interior. De sus ojos a los míos caí­a un precipicio emocionante. Me sente a su lado, en el suelo, con la espalda recostada en el sofá, rozando mi brazo el suyo y las piernas estiradas en el fresco terrazo. Sus dedos inocentes rozaban cariñosos la tela de mi pantalón. Debe ser que ninguno tení­amos los amores que tenemos, ni el alma entregada, ni la vida compartida ¡qué cosas tienen los sueños! Sus ojos divagaban dibujando pinceladas intermitentes: mi boca, mis manos, mis ojos y un regalo que sacó, como los magos palomas, de su bolsillo. Se trataba de un pin de su bitácora y un arco iris de piedrecillas redondas, brillantes. Los prendí­ de mi bolso. Acaricio su rostro aniñado, me visto para "salir", nos vamos.

En la calle. Su mano enlazada a la mi­a y su conversacion despreocupada. Recordando el di­a en que le lei­amos mientras, el, sesteaba sus vacaciones playeras. Sus devotos lectores bromeaban envidiosos o resignados cuando dejaba escapar pedacitos de su privacidad obsequiando, confiando.

Cada vez que me tocaba, una corriente sinuosa, calida se desplazaba por mi piel en oleadas de sensualidad y ternura. Me gustari­a poder describir ese ambiente tranquilo, sin culpas, porque el mundo no existi­a, solo dos simas serenas al mirarme y sus manos y su voz de terciopelo. Me habi­a enganchado a sus ojos y sonambula flotaba en torno suyo. El tajo por el que me asomaba no teni­a final, no obstante, ningun temor me invadi­a, un unico deseo : volcar mi vertigo y soñar.

¿Una habitacion de hotel? ¿Un cuarto privado de un hogar desconocido? No recuerdo. Puedo sentir su calor, su boca, sus mariposas recorriendo mi pecho, mi cuello, mi cara, la espalda es un desierto reclamando agua. Un abrazo poderoso, una entrega sin conciencia, sin cuerpo ni paredes, sin sombras. Me licuo si me vuelve a sonrei­r, si sus palabras continuan sonando como espuma de un oceano en calma.

¿Es cierto lo que veo? ¿Es real esta mano juguetona en la que puedes dejar el corazon latir porque sabes que no le permitira caer? ¿Esta ahi­ su sonrisa apacible, su risa? ¿Mis dedos se pierden entre la negrura de su pelo? ¿Por que tan dulce? ¿Por que tan niño? ¿Por que esa grandiosa sensacion de haberte conocido mejor que nadie? ¿Por que tu?

No puedo soportar tanta ternura.

Cenamos en un restaurante tranquilo, luminoso, aunque no tanto como su gesto cuando ri­e. Quiero bailar, quiero elevarme, quiero tocarle pero no me atrevo. Efervescencia, burbujas o pompas de jabon estallan en chisporroteos mientras la mesa gira, flota, se mece, subiendo sus faldas de feria. Cantan coplas servilletas y manteles, el techo se abre, una nube nos recoge mullida, fresca de niebla que no moja. Visitamos Google, divisamos la tela de araña y Galicia se despereza con crujidos de rocas costeras. Unos ojos gatunos parpadean somnolientos.

El portátil se cierra. La energi­a se escabulle. La luz amanecida irrumpe en el cuarto. Mi almohada se queja, la estoy estrujando; es mi balsa de rescate, mi salvavidas, mi guardaespaldas. Hace calor, los mosquitos acamparon anoche por aqui­ y me pican horrores sus cenas.

Sigo escuchando tu voz, sigo iluminada. Tu sonrisa planea, encaramada a la bombilla de bajo consumo, lanzarse en picado contra mis labios. El broche de arco iris son tus destellos negros prendados a mi pecho.

¿POR QUE TAN VIVO, TAN AUTÉNTICO?

¿Por que tú?

Escrito por Sofía Álamo Mínguez
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Comentarios

  1. Encantado... yo te leeré por aquí (o por allí). Un saludo :)

    Carlos — 04-07-2005 17:49:28

  2. A partir de ahora, ya se dónde está su casa Dr. Gonzo, así que, ¡hasta luego!

    Gracias por venir.
    :)

    Sofía — 05-07-2005 00:20:08

  3. Muy bien nuestra Reina,me gusta como dices lo que sientes y mas aun los que dejas leer entre lineas,pero sobre todo,ese inmenzo silencio que atesoras y presiento que pronto muy pronto lo daras a conoser.
    Te seguire leyendo tu tienes mucho arte mi niña!!

    Leonardo — 07-07-2005 11:13:37

  4. ¡AY, Leo! eres el bálsamo ideal para cualquier bruja novata, para cualquier principiante... tú sí que eres un rey, Rey León, apasionado y generoso.

    Gracias
    ;)

    Sofía — 07-07-2005 12:02:21


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