La tele era el objeto de atención aunque yo procuraba que su hechizo no actuase del todo. Charlábamos sobre la película y mis padres -estabamos en su casa (¿?)-, se entretenían con nuestras ocurrencias. Había más invitados pero no recuerdo sus caras, ni que decían, eran anónimos bulliciosos, comentaristas de un blog de éxito.
La que relata esta historia no salía de un asombro contenido. Me descubrí observando su pelo negro, tan liso, tan suave y su mirada negra, penetrante y curiosa. Cuando la sonrisa emerge, la dureza y gravedad dan paso a la realidad de su espiritu dulce, honesto.
A pesar de sentir un ligero cosquilleo en la boca del estomago, disfrutaba dejándome las puertas abiertas del abismo interior. De sus ojos a los míos caía un precipicio emocionante. Me sente a su lado, en el suelo, con la espalda recostada en el sofá, rozando mi brazo el suyo y las piernas estiradas en el fresco terrazo. Sus dedos inocentes rozaban cariñosos la tela de mi pantalón. Debe ser que ninguno teníamos los amores que tenemos, ni el alma entregada, ni la vida compartida ¡qué cosas tienen los sueños! Sus ojos divagaban dibujando pinceladas intermitentes: mi boca, mis manos, mis ojos y un regalo que sacó, como los magos palomas, de su bolsillo. Se trataba de un pin de su bitácora y un arco iris de piedrecillas redondas, brillantes. Los prendí de mi bolso. Acaricio su rostro aniñado, me visto para "salir", nos vamos.
En la calle. Su mano enlazada a la mia y su conversacion despreocupada. Recordando el dia en que le leiamos mientras, el, sesteaba sus vacaciones playeras. Sus devotos lectores bromeaban envidiosos o resignados cuando dejaba escapar pedacitos de su privacidad obsequiando, confiando.
Cada vez que me tocaba, una corriente sinuosa, calida se desplazaba por mi piel en oleadas de sensualidad y ternura. Me gustaria poder describir ese ambiente tranquilo, sin culpas, porque el mundo no existia, solo dos simas serenas al mirarme y sus manos y su voz de terciopelo. Me habia enganchado a sus ojos y sonambula flotaba en torno suyo. El tajo por el que me asomaba no tenia final, no obstante, ningun temor me invadia, un unico deseo : volcar mi vertigo y soñar.
¿Una habitacion de hotel? ¿Un cuarto privado de un hogar desconocido? No recuerdo. Puedo sentir su calor, su boca, sus mariposas recorriendo mi pecho, mi cuello, mi cara, la espalda es un desierto reclamando agua. Un abrazo poderoso, una entrega sin conciencia, sin cuerpo ni paredes, sin sombras. Me licuo si me vuelve a sonreir, si sus palabras continuan sonando como espuma de un oceano en calma.
¿Es cierto lo que veo? ¿Es real esta mano juguetona en la que puedes dejar el corazon latir porque sabes que no le permitira caer? ¿Esta ahi su sonrisa apacible, su risa? ¿Mis dedos se pierden entre la negrura de su pelo? ¿Por que tan dulce? ¿Por que tan niño? ¿Por que esa grandiosa sensacion de haberte conocido mejor que nadie? ¿Por que tu?
No puedo soportar tanta ternura.
Cenamos en un restaurante tranquilo, luminoso, aunque no tanto como su gesto cuando rie. Quiero bailar, quiero elevarme, quiero tocarle pero no me atrevo. Efervescencia, burbujas o pompas de jabon estallan en chisporroteos mientras la mesa gira, flota, se mece, subiendo sus faldas de feria. Cantan coplas servilletas y manteles, el techo se abre, una nube nos recoge mullida, fresca de niebla que no moja. Visitamos Google, divisamos la tela de araña y Galicia se despereza con crujidos de rocas costeras. Unos ojos gatunos parpadean somnolientos.
El portátil se cierra. La energia se escabulle. La luz amanecida irrumpe en el cuarto. Mi almohada se queja, la estoy estrujando; es mi balsa de rescate, mi salvavidas, mi guardaespaldas. Hace calor, los mosquitos acamparon anoche por aqui y me pican horrores sus cenas.
Sigo escuchando tu voz, sigo iluminada. Tu sonrisa planea, encaramada a la bombilla de bajo consumo, lanzarse en picado contra mis labios. El broche de arco iris son tus destellos negros prendados a mi pecho.
¿POR QUE TAN VIVO, TAN AUTÉNTICO?
¿Por que tú?
Carlos — 04-07-2005 17:49:28
Sofía — 05-07-2005 00:20:08
Leonardo — 07-07-2005 11:13:37
Sofía — 07-07-2005 12:02:21