Mi abuelo y mi padre, estadounidenses, me lo han dicho más de una vez: “The US is the freest country in the world”*, el país donde puedes hacer lo que te propongas, donde más perspectivas de futuro hay, donde todo el mundo sueña ir. Yo, desde mi punto de vista europeo, no lo he visto nunca nada claro, pero hasta ahora no había recogido tanta información sobre lo poco libre que es esa tierra. He visto que es un país en blanco y negro. Para mucha gente no hay ni grises ni colores y se toman literalmente el “o estás conmigo o estás contra mí”. O crees en Jesús tal como dice la Biblia y vives una vida cristiana o eres un alma perdida en manos de Satán. Cuando vas allí y hablas con la gente tienes que estar preparado para oír que el Darwinismo es una farsa de los científicos que, aunque no lo quieran reconocer, no tienen suficientes pruebas para demostrar la evolución y las que se enseñan en los libros de texto en realidad están manipuladas. Yo he llegado a oír preguntarse a alguien de dónde venía la mujer, porque para ella no era posible que viniera de un mono hembra. Por otra parte, por ejemplo, para ellos la homosexualidad es una opción poco menos que dirigida por Satán, no un impulso de amor y sexo inherente a uno mismo. Pero, sobre todo, lo que me ha quedado claro después de estar un mes en el otro lado del Atlántico, es lo obsesionados que están con la moral y con protegerse de todo lo que esté relacionado con el sexo y las palabras malsonantes.
La libertad en la televisión
En febrero de 2004 se produjo un grandísimo escándalo. Estalló la “tetofobia”. En la Superbowl, el cantante Justin Timberlake le destapaba un pecho a Janet Jackson durante unos segundos. Mientras Europa lo veía como algo poco fuera de lo común y se reía de la situación, en los Estados Unidos se llevaban las manos a la cabeza poniendo como excusa a los niños. ¿Habrá alguno traumatizado por verle, o más bien intuirle, un pecho a una mujer? ¿Qué hay de malo en conocer el cuerpo humano? ¿Por qué se tolera menos un trozo de carne que las pistolas? En serio, me gustaría saber las repercusiones que puede tener en un niño y si alguien me lo puede explicar le ruego que lo haga.
Lo que puede que pocos sepan son las repercusiones que sufrieron los causantes de lo sucedido. La cadena CBS tuvo que pagar 420.000 euros nada menos (os animo a que hagáis el cálculo en pesetas) y la propietaria de la teta más cara del mundo tuvo que pedir disculpas públicamente. Además, para que no se repita tal afrenta, ahora se emite con unos segundos de diferencia por si hay que censurar alguna cosa. ¿Censurar?, ¿no hablábamos al principio de que en los Estados Unidos había tanta libertad? Censura es algo que nos suena muy lejano y que sin embargo solemos tener muy cerca, aunque no nos demos cuenta.
Una tarde que estaba viendo la tele en Kill Devil Hills, North Carolina, me quedé pasmado al ver un programa de humor en el que una mujer divertía a la audiencia con monólogos. Lo que me sorprendió fue que, al pronunciar ciertas palabras, sonaba un pitido censor. Es como si al ver “El Club de la Comedia” cada vez que se dijera una palabra malsonante o simplemente subida de tono no te lo dejaran oír. Se puede poner la excusa de los niños, pero, sinceramente, prefiero que me lo pongan a otra hora y que me dejen oír el monólogo sin que Papá Estado me diga qué puedo oír y qué no. En otros programas, durante el pitido, aparece incluso un cartel encima de la boca de quien habla con la palabra “Censored”. Más explícito imposible. Allí lo ven totalmente normal. A mí me produce pánico.
Otro ejemplo es el anuncio de una conocida marca de desodorantes y de geles que tiene unos spots odiosamente machistas. En uno de ellos un hombre salía corriendo desnudo de una casa, tapado únicamente por una abundante masa de espuma. Aquí no se hizo nada por tapar lo que no se veía. En los EEUU se difuminó la imagen. Está claro que no afecta al anuncio, pero me siento manipulado. No puedo soportar que alguien dicte por mí lo que tengo que ver y lo que no. Si un contenido no es apropiado, quizás lo mejor es ponerlo a unas horas en las que se supone que los padres son lo suficientemente responsables como para haber mandado a los niños a la cama. Sin embargo, las leyes lo dictan para todo el mundo. Que a ninguna cadena de televisión o de radio se le ocurra decir alguna palabrota, en especial la que empieza por “f”, porque la “Ley sobre la indecencia”, gracias a una nueva reforma de la ley, dicta que se le puede caer el pelo, en concreto se puede enfrentar a una multa máxima de 400.000 euros, lo que supone 20 veces más de lo que se le multó a la cadena que emitió los Globos de Oro en 2003, cuando el cantante de U2 dijo “That's really, really fucking brilliant” al entregársele el premio a su grupo.
Otra muestra del pudor que inspiran ciertas partes del cuerpo humano me lo demostró un anuncio de pastillas para alargar el pene. Durante minutos y minutos, en vez de decir a la cosa por su nombre, le llamaban “that certain part of the male body”** o la variante “that special part of the male body”***. No hacía falta que dijeran “Te vamos a alargar la polla”, pero realmente el anuncio sonaba ridículo y se podría haber hecho de una manera educada pero sin tanta ñoñería.
Por supuesto tampoco intento defender lo que tenemos aquí. El horario infantil actual de la mayoría de cadenas se compone de un montón de basura de cotilleos y de personajes que viven de vender sus miserables vidas. Yo creo que no se debe caer ni en un extremo ni en el otro. Por otro lado, ¿qué afecta más a los niños? Seguramente los anuncios de clínicas de cirugía plástica, los de galletitas o cereales light, los de yogures con modelos esqueléticas y las revistas sobre cómo perder 20 kilos en 15 días son mucho más perjudiciales que cualquier película donde haya una escena de sexo natural.
La libertad en las películas
Es bien sabido que si en el Estado Español el doblaje se implantó con tanta fuerza fue por la censura franquista, que lo utilizó para censurar las películas que tuvieran contenidos considerados poco aptos por el régimen. Ejemplos de ello los tenemos en “Mogambo”, “Casablanca” y en unas cuantas más. Lo que en ningún momento me esperaba encontrar era un doblaje inglés-inglés. Comentaré el caso de los extras de “Instinto Básico” en los que se hacía una comparación de la versión original y la que cumple con los castos estándares de la televisión americana. Primero aparecía un trozo de la película sin modificar y después el mismo trozo con los fragmentos conflictivos doblados con otra voz diferente, y bien rápido para que cupiera, con algún sustituto para “fuck” como “sleep with”, “have sex” o, en otros contextos, con las palabras “hell”, “shut up”, etc. A ver, que me lo expliquen. ¿En una película donde a la Sharon Stone y a otros personajes se les ve hasta el carnet de conducir no se puede oír la palabra “fuck”? Fuck, fuck, fuck y mil veces fuck porque me da la gana decir la palabra fuck y porque quiero ser libre de decirla y de oírla. En este caso no me pueden poner el tema de los niños, porque por mucho que la doblen, la película no es apropiada para tan tiernas cabecitas. Entonces, ¿a quién pretenden “proteger”? ¿A los adultos? Allí Papá Estado actúa.
La libertad en el sexo
El cristianismo conservador americano lleva a grupos de jóvenes a decidir ser vírgenes hasta que no se casen. A mí me parece una opción respetable, aunque considero que es perder el tiempo y hacerse ilusiones con una primera vez que normalmente no suele ser muy exitosa por mucho que crean que el placer se multiplica por 600 al cumplir con el mandato divino. Lo que me alució fue leer que estos chicos llevaban una pulsera llamada “Masturband” mientras no se hubieran masturbado, acción heróica como ninguna, sobre todo si sales con la novia y el kiki no llega. ¡Ay!, pero ¿y si caen en la tentación tan abominable de desahogarse? Se la quitan, lo que tiene la consecuencia de que los demás componentes del grupo no le dan la mano. ¿No masturband?, eres un pecadoooorrrr malo malo malo y no te vamos a dar la mano. No sé cuánto debe de durar la cuarentena, pero en cualquier caso esa terapia de grupo no me parece que potencie la libertad, sino a ser esclavo de una religión. Ni el dios que me venden ni sus preceptos me convencen. El amor es lo más bonito y una manera de demostrarlo es amando con nuestros cuerpos. Y, por supuesto, si no aprendemos a amarnos a nosotros mismos no nos conoceremos y no podremos amar bien a nuestra pareja. Ciertamente no creo que Dios se preocupe tanto por si llegamos vírgenes al matrimonio o no, o si utilizamos el cuerpo para el placer. No necesito a nadie que me intente convencer de que soy un pecador, porque si amar a alguien es pecar, sí, he pecado intentando hacerla feliz.
Por último quiero comentar que Papá Estado no sólo controla lo que ves y oyes, sino también lo que compras para tu placer personal. En este enlace podéis comprobar cómo en algunos estados de los EEUU es ilegal o está regulada la compra de juguetes sexuales. Aparte de recomendaros que os leáis toda la página, donde podéis encontrar propuestas interesantes, me gustaría que os preguntaseis “¿A quién le importa lo que yo haga en mi casa con mi pareja y con mi cuerpo?”
Los EEUU son una potencia mundial basada en la ignorancia, la religión y la censura maquilladas de capas y capas de democracia, libertad y patriotismo. Por mucho que en las películas pueda parecer diferente, los EEUU son el sitio donde a una mujer la pueden detener en algunos estados si hace topless en la playa por “indecent exposure”. Además, ir con pantalones de cintura baja y enseñar el ombligo en el estado de Lousiana tiene como consecuencia 3 días prestando 8 horas de servicios a la comunidad y una multa de 175 dólares (unos 146 euros). Hay gente que estaría dispuesta a hacer que los padres de estos jóvenes pagaran multas y fueran a la cárcel y de hecho al principio querían castigarlo con 6 meses de prisión para los jóvenes, pero por suerte la idea fracasó. Así mismo, tener relaciones sexuales aunque sean consentidas con una menor (según los estados la edad mínima puede variar entre los 14 y los 18) se castiga con la cárcel y la inscripción en un registro de delincuentes sexuales junto a violadores y pederastas y la obligación de presentarse cuatro veces al año en la comisaría, todo ello durante 25 años. Todas estas leyes las dictan con mucho éxito grupos de presión como la Christian Coalition y el Parents Television Council, así que quien crea que los grupos de presión no son eficaces, debería analizar bien este ejemplo.
Como veis, “the freest country in the world” no es tan “free”. Por supuesto esto son sus vendas en los ojos y sus tapones en los oídos, pero nosotros no nos libramos. Todo Estado y organización tiene algún tipo de censura para controlar y mantener o mejorar su estatus. La cuestión es descubrir en qué nos intentan engañar y para qué. Leed y escuchad, pero sed críticos porque la verdad más absoluta os la pueden haber dado bien masticada y con cuchara. Sospecho que todos sufrimos algún tipo de censura, pero cada mentira se disfraza con capas de maquillaje diferentes. Por suerte, nuestras ideas viajan y no las podrán borrar de Internet ni de nuestras mentes.
* EEUU es el país más libre del mundo
** "cierta parte del cuerpo masculino"
*** "esa parte especial del cuerpo masculino"
Bibliografía:
-Programa “30 minuts” de TV3 del 14/08/05 “L'any de la decència”
-Revista Rolling Stone, versión americana, nº 977/978 artículo “the Young & the Sexless”.
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Sofía — 20-08-2005 23:39:32