Cyrano de Bergerac ¿Sólo un héroe de ficción?

Centaur Galleries
(TRANQUIL@S, QUE YO NO DESVELO ARGUMENTOS, PERO SI TENÉIS INTENCIÓN DE LEER LA OBRA, ¡NO NAVEGUÉIS POR LOS ENLACES HASTA HABERLA CONCLUIDO! PORQUE, EN ELLOS, SÍ SE REVELAN DATOS FUNDAMENTALES)

Tallett.com
La pluma de Edmond Rostand lo alumbró y dió bríos de mosquetero enamorado. Cyrano fue un personaje real que ni fue mosquetero ni poseyó -tan excelso-, el don de la rima que Rostand le otorga en su famosa obra de teatro. Aún así, su personalidad descarada y arrebatadora, sus relatos sorprendentes y para algunos visionarios y su afán de pelea y desafío, le hicieron brillar en el Barroco parisino.
Nació el personaje real, Savinien, allá por el año 1619 y murió 36 años después cuando una viga le hiere mortalmente. Aunque otros opinan que murió, sencillamente, de sífilis... Fue bohemio y tan aguerrido en el combate como en los aposentos. Los poderosos le traían al pairo y su ficción le sublimó, porque el hijo de pescaderos sólo quiso vivir tan intensamente como escribió y luchó.
Seguro que la mayoría de nosotros ha visto la última versión de la obra de Rostand en el cine. Se ha representado en la Ópera, readaptando versos y argumento y cada época ha tenido su propio Cyrano cinematográfico o teatral.
*1923: una versión muda ¡¡Muda!!
*1950: Oscar para José Ferrer.
En honor suyo, y temiendo se levante de su tumba para atajar nuestra insolencia, de su apéndice ni hablamos...
Quiero resaltar los versos que más se ciñen a esta época en que vivimos del "Cyrano". Os los traigo en castellano y en francés.
Le doy las gracias a mi madre por conservar como una joya el librito de los versos en castellano y por ayudarme a publicarlos, dictándome durante varias sesiones telefónicas, cada verso y cada coma. Si encontráis algún error, sin duda es mío.
Espero que disfrutéis de esta selección y que os animéis a completarla saboreando la obra de principio a fin. Es un goce, un aprendizaje.
...Y, si al caer la fina máscara que Rostand elaboró para nuestro entrañable truhán y poeta os desanimáis, enamoraros y creed al Cyrano ficticio ya que, al igual que con Don Quijote, no por quiméricos son menores su valía y la ciencia de sus sentencias.
A mí, bien que me han servido.
VERSIÓN ESPAÑOLA:
Cita extraída de una deliciosa 5ª edición de Aguilar S.A.
Ediciones Juan Bravo 38, Madrid
D.L: BI.1042- 1.968.
Impreso en España por Artes Gráficas Grijelmo.
Traducción:Luis Via, José O. Martí, Emilio Tintorer.
{OS PONGO EN ANTECEDENTES} Cyrano ya ha montado el espectáculo, impidiendo el estreno teatral de la noche anterior; ha demostrado su pericia tanto con la palabra como con la espada defendiendo -entre otros importantes acontecimientos que no debo desvelaros-, a un poeta amigo de cien esbirros del conde. El corazón le escuece de amor y también tiene el orgullo herido pero no le faltan redaños para poner al conspirador ( el mencionado conde De Guiche) en su sitio:
Escena VII
(...)
DE GUICHE: (Lánguidamente sentado en un sillón que Ragueneau se ha apresurado a acercarle)
Hoy un poeta es cosa de buen tono.
¿Queréis vos serlo mío?
CYRANO:
De nadie, caballero.
GUICHE:
Yo os abono
Que no os ha de pesar. A mi buen tío
Richelieu complaciéndole en alto grado
Ayer vuestra agudeza peregrina;
Yo cerca de él serviros he pensado;
Sé que teneis un drama terminado.
LE BRET (deslumbrado, al oído de Cyrano)
¡De esta hecha representan tu Agripina!
GICHE:
Llevádselo.
CYRANO (algo seducido):
¿En verdad…?
GUICHE:
Mi tío es diestro;
Sólo algún verso os tachará…
CYRANO (cuyo semblante se pone fosco):
Imposible Señor
GUICHE:
¡Oh, es un maestro!
CYRANO:
Y yo soy un discípulo irascible:
Condición que, cual veis, al punto asoma
Si me hablan de cambiar sólo una coma.
GUICHE:
Más si un verso le gusta, caballero
Suele pagarlo caro.
CYRANO:
Menos caro
Que yo, que al escribirlo no fui avaro,
Pues puse en él mi corazón entero.
Me lo canto a mí mismo y voy pagado.
GUICHE:
Sois orgulloso.
CYRANO:
¡Pse! ¿Lo habéis notado?
(...)
GUICHE (secamente; levantándose)
¡Mi silla! ¡Basta ya! ¡Seguid, señores!
(a Cyrano, violentamente)
¡Vos, caballero!...
(...)
GUICHE (que se ha dominado, sonriendo)
¿Conocido
Os es el ‘Don Quijote’?
CYRANO:
Lo he leído,
Y ante ese loco insigne me descubro.
GUICHE:
Recordad, señor mío, si cual bravo
Discreto sois…
(...)
GUICHE:
…el capítulo aquel de los molinos.
CYRANO (saludando):
El capítulo octavo
GUICHE:
Pensad que, del ataque en el momento…
CYRANO:
¿Según eso acometo yo a personas
Que acostumbran a girar a todo viento?
GUICHE:
¡Que con un movimiento
De sus brazos,
Si osáis acometellas,
Al fango os lanzarán!...
CYRANO:
¡O a las estrellas!
(Vase De Guiche. Se le ve subir a su silla.
Los nobles se marchan cuchicheando. Le Bret los acompaña hasta la puerta. Detrás de ellos vase la multitud).
Escena VIII (Cyrano, Le Bret, los cadetes, sentados alrededor de las mesas colocadas a derecha e izquierda, comiendo y bebiendo)
CYRANO (saludando burlonamente a los que se van sin osar despedirse):
¡Caballero…caballero!
CADETE PRIMERO:
¡Buen lance!
CADETE SEGUNDO:
¡Salió corrido!
LE BRET (que se le acerca, desesperado, alzando los brazos al cielo):
¡En qué enredo te has metido!
CYRANO:
¿Refunfuñas?
LE BRET:
Considero,
y no me lo has de negar,
Que asesinar brutalmente
La fortuna que sonriente
Pasa, es mucho exagerar.
CYRANO:
*En ello convengo.
LE BRET (triunfante):
¡Ah!
CYRANO:
¿Sí?;
*Mas cumplo con mi conciencia,
*y a los demás de experiencia
*Sirvo procediendo así.
LE BRET:
*Si a reprimirse acertara
Tu espíritu… mosquetero
Tuvieras gloria, dinero
CYRANO:
¿Y a qué precio lo alcanzara?
¿De qué medios me valdría?
Dí. ¿Buscando un protector
Y medrando a su favor
Cual la hiedra que aporfía
El firme tronco abrazando,
Lamiéndole la corteza
Suavizando su aspereza,
Va poco a poco, escalando
La copa? ¿Yo así medrar?
¿Yo por astucia elevarme?
¿De mi ingenio no acordarme
Ni con mi esfuerzo contar?
*¡No, muchas gracias! ¿Dedicando,
*como todos, versos hueros
*a ignorantes financieros,
*Con el de un bufón trocando
*El donaire natural
*Por la esperanza indecisa
*De lograr una sonrisa
*De un potentado venal?
¡No, gracias! ¡Con la pretensión
De que a su mesa me siente,
Arrastrarme cual serpiente
Ante estúpido anfitrión,
Y ejecutar contorsiones
Con agilidad dorsal?
¡No, gracias! ¿Original
Talento en sus producciones
Suponer en un plagiario
Y adorar noche y mañana
El santo por la peana,
Siempre pronto el incensario?
*¿Navegar con madrigales
*por remos? ¿Sin rumbo cierto
*llegar al ansiado puerto,
*Los más rudos temporales
*Despreciando, y las borrascas
*Si henchida llevo la vela
*De mi frágil barquichuela
*Con suspiros de tarascas?
¡No, muchas gracias! ¿Publicar
Versos en 'casa Sercy'
Por cuenta propia, y así
Fama de autor alcanzar;
Y si acierto en un soneto,
Pagado de la victoria,
No aspirar luego a la gloria
De un trabajo más completo?
¿Lograr que diez botarates
En su cónclave risible
Me proclamen infalible
Y aplaudan mis disparates
Y temblar interiormente
Por las chanzas indiscretas
Que dirijan las gacetas
A mi númen imponente,
Aunque repita después
Que aquello no me da cuidado,
Porque me he visto citado
En el ‘Mercurio Francés’?
¡No, gracias! ¿Que, cual necio, tema
Si otro más necio se irrita?
¿Consagrarme a una visita
Mejor que a escribir un poema?
¿O, tras mil y mil desgracias,
A sueldo hacer memoriales
U otros oficios triviales?
¡No, gracias! ¡No, gracias! ¡No, gracias!
En cambio…¡oh, dicha!
Vencer gracias al propio heroísmo,
Fiando sólo en ti mismo,
Pudiendo a placer
Himnos de gloria entonar
O denuestos proferir
Soñar, despertar, sentir,
Lo que es hermoso admirar
Tener firme la mirada,
La voz que robusta vibre
Andar sólo, pero libre
Ponerte, si ello te agrada,
El sombrero de través
Por un sí o un no batirte,
Hacer versos o aburrirte
Ser arrogante o cortés.
*De la gloria y la fortuna
Sin cuidarte, trabajar,
Si te place, en preparar
Lo absurdo…, un viaje a la luna.
No escribir nunca, jamás,
Nada que de ti no salga
Y, modesto en lo que valga
Pensar que otro vale más,
¡Y contentarte por fín,
Con flores, y hasta con hojas,
Como en tu jardín las cojas
Y no en ajeno jardín!...
En resumen: desdeñar
A la parásita hiedra,
Ser fuerte como la piedra,
No pretender igualar
Al roble por arte o dolo,
Y, amante de trabajo,
Quedarte un poco más bajo
Pero sólo, siempre sólo.
LE BRET:
Solo, siempre solo,
Sí, según tus extraños modos
Mas no solo contra todos,
Que eso es ya manía en ti.
¿De qué proviene ese afán
De crearte sólo enemigos?
CYRANO:
De verte a ti hacer amigos
Y del pago que te dan
Buenos…, ¿Cuántos hallarás?
Yo, al ver uno que, ceñudo,
Me niega al paso el saludo
Pienso: ‘¡Un enemigo más’!
¡Y gozo!
LE BRET:
¡Qué aberración!
CYRANO:
Es mi vicio, lo confieso.
Mejor que me odien: con eso
Llenan toda mi ambición.
¡Ah, Le Bret! ¡Si comprendieras
Cuánto se siente alagada
Mi alma bajo una mirada
Insultante! ¡Si supieras,
Y lo sabrás, aunque tardes
En salir de tu ilusión
Lo bien que mancha el jubón
La baba de los cobardes!...
A tí, Le Bret te seduce
Cualquier amistad fingida,
A esos cuellos parecida
De Italia, en que no reluce
Terso y rígido el planchado
Que encima del pecho flotan
Y que, cuando más, denotan
Gusto nimio en el calado.
Te haré, sí, una concesión:
Son cómodos esos cuellos
Pero ¡ah!, el rostro con ellos
Pierde su altiva expresión
Quien los usa se afemina,
Nada le oprime ni estorba
Y su cabeza se encorva
O a todos lados se inclina.
La mía no, acostumbrada
A sentirse muy sujeta
Por el odio que me aprieta
La gorguera almidonada.
¡Aprieta, no da dolor!
Antes mi dicha es notoria,
Y ella es cual nimbo de gloria
Por mi cuello en derredor
Por cada rival que airado
Me acosa, otro pliegue ostento,
Y al par un estorbo siento
Y un rayo de luz me añado.
A la golilla española
Me remeda el odio, cual ves:
Parece un dogal, pero es,
Más que dogal, aureola.
LE BRET (después de una pausa, asiéndole del brazo):
Bien, sí; ante el mundo declama;
Yo tu proceder respeto
Pero a mí dime en secreto:
¿No es cierto que ella no te ama?
CYRANO (vivamente):
¡Calla!
(...)
VERSIÓN ORIGINAL EN FRANCÉS
“Cyrano de Bergerac”. Edmond Rostand
Comédie Héroïque en Cinq Actes en vers
Représentée à Paris, sur le Théâtre de la Porte-Saint-Martin le 28 décembre 1897
C'est à l'âme de CYRANO que je voulais dédier ce poème.
Mais puisqu'elle a passé en vous, COQUELIN, c'est à vous
que je le dédie.
E. R.
FUENTE:
Gutenber.org
Scène 2.VII.
DE GUICHE (nonchalamment assis dans un fauteuil que Ragueneau a vite apporté):
Un poète est un luxe, aujourd'hui, qu'on se donne.
—Voulez-vous être à moi ?
CYRANO:
Non, Monsieur, à personne.
DE GUICHE:
Votre verve amusa mon oncle Richelieu,
Hier. Je veux vous servir auprès de lui.
LE BRET (ébloui):
Grand Dieu !
DE GUICHE:
Vous avez bien rimé cinq actes, j'imagine ?
LE BRET (à l'oreille de Cyrano):
Tu vas faire jouer, mon cher, ton Agrippine !
DE GUICHE:
Portez-les-lui.
CYRANO (tenté et un peu charmé):
Vraiment. . .
DE GUICHE:
Il est des plus experts.
Il vous corrigera seulement quelques vers. . .
CYRANO (dont le visage s'est immédiatement rembruni):
Impossible, Monsieur; mon sang se coagule
En pensant qu'on y peut changer une virgule.
DE GUICHE:
Mais quand un vers lui plaît, en revanche, mon cher,
Il le paye très cher.
CYRANO:
Il le paye moins cher
Que moi, lorsque j'ai fait un vers, et que je l'aime,
Je me le paye, en me le chantant à moi-même !
DE GUICHE:
Vous êtes fier.
CYRANO:
Vraiment, vous l'avez remarqué ?
(...)
DE GUICHE (se levant et d'une voix brève):
Ma chaise et mes porteurs, tout de suite: je monte.
(A Cyrano, violemment):
Vous, Monsieur !. . .
UNE VOIX (dans la rue, criant):
Les porteurs de monseigneur le comte De Guiche !
DE GUICHE (qui s'est dominé, avec un sourire):
. . .Avez-vous lu Don Quichot ?
CYRANO:
Je l'ai lu.
Et me découvre au nom de cet hurluberlu.
DE GUICHE:
Veuillez donc méditer alors. . .
UN PORTEUR (paraissant au fond):
Voici la chaise.
DE GUICHE:
Sur le chapitre des moulins !
CYRANO (saluant):
Chapitre treize.
DE GUICHE:
Car, lorsqu'on les attaque, il arrive souvent. . .
CYRANO:
J'attaque donc des gens qui tournent à tout vent ?
DE GUICHE:
Qu'un moulinet de leurs grands bras chargés de toiles
Vous lance dans la boue !. . .
CYRANO:
Ou bien dans les étoiles !
(De Guiche sort. On le voit remonter en chaise. Les seigneurs s'éloignent en chuchotant. Le Bret les réaccompagne. La foule sort.)
Scène 2.VIII.
Cyrano, Le Bret, les cadets, qui se sont attablés à droite et à gauche et auxquels on sert à boire et à manger.
CYRANO (saluant d'un air goguenard ceux qui sortent sans oser le saluer):
Messieurs. . .Messieurs. . .Messieurs. . .
LE BRET (désolé, redescendant, les bras au ciel):
Ah ! dans quels jolis draps.
CYRANO:
Oh ! toi ! tu vas grogner !
LE BRET:
Enfin, tu conviendras
Qu'assassiner toujours la chance passagère, Devient exagéré.
CYRANO:
Hé bien oui, j'exagère !
LE BRET (triomphant):
Ah !
CYRANO:
Mais pour le principe, et pour l'exemple aussi,
Je trouve qu'il est bon d'exagérer ainsi.
LE BRET:
Si tu laissais un peu ton âme mousquetaire,
La fortune et la gloire. . .
CYRANO:
Et que faudrait-il faire ?
Chercher un protecteur puissant, prendre un patron,
Et comme un lierre obscur qui circonvient un tronc
Et s'en fait un tuteur en lui léchant l'écorce,
Grimper par ruse au lieu de s'élever par force ?
Non, merci. Dédier, comme tous il le font,
Des vers aux financiers ? se changer en bouffon
Dans l'espoir vil de voir, aux lèvres d'un ministre,
Naître un sourire, enfin, qui ne soit pas sinistre ?
Non, merci. Déjeuner, chaque jour, d'un crapaud ?
Avoir un ventre usé par la marche ? une peau
Qui plus vite, à l'endroit des genoux, devient sale ?
Exécuter des tours de souplesse dorsale ?. . .
Non, merci. D'une main flatter la chèvre au cou
Cependant que, de l'autre, on arrose le chou,
Et, donneur de séné par désir de rhubarbe,
Avoir son encensoir, toujours, dans quelque barbe ?
Non, merci ! Se pousser de giron en giron,
Devenir un petit grand homme dans un rond,
Et naviguer, avec des madrigaux pour rames,
Et dans ses voiles des soupirs de vieilles dames ?
Non, merci ! Chez le bon éditeur de Sercy
Faire éditer ses vers en payant ? Non, merci !
S'aller faire nommer pape par les conciles
Que dans des cabarets tiennent des imbéciles ?
Non, merci ! Travailler à se construire un nom
Sur un sonnet, au lieu d'en faire d'autres ? Non,
Merci ! Ne découvrir du talent qu'aux mazettes ?
Être terrorisé par de vagues gazettes,
Et se dire sans cesse: "Oh, pourvu que je sois
Dans les petits papiers du Mercure François ?". . .
Non, merci ! Calculer, avoir peur, être blême,
Aimer mieux faire une visite qu'un poème,
Rédiger des placets, se faire présenter ?
Non, merci ! non, merci ! non, merci ! Mais. . .chanter,
Rêver, rire, passer, être seul, être libre,
Avoir l'œil qui regarde bien, la voix qui vibre,
Mettre, quand il vous plaît, son feutre de travers,
Pour un oui, pour un non, se battre,—ou faire un vers !
Travailler sans souci de gloire ou de fortune,
A tel voyage, auquel on pense, dans la lune !
N'écrire jamais rien qui de soi ne sortît,
Et modeste d'ailleurs, se dire: mon petit,
Soit satisfait des fleurs, des fruits, même des feuilles,
Si c'est dans ton jardin à toi que tu les cueilles !
Puis, s'il advient d'un peu triompher, par hasard,
Ne pas être obligé d'en rien rendre à César,
Vis-à-vis de soi-même en garder le mérite,
Bref, dédaignant d'être le lierre parasite,
Lors même qu'on n'est pas le chêne ou le tilleul,
Ne pas monter bien haut, peut-être, mais tout seul !
LE BRET:
Tout seul, soit ! Mais non pas contre tous ! Comment diable
As-tu donc contracté la manie effroyable
De te faire toujours, partout, des ennemis ?
CYRANO:
A force de vous voir vous faire des amis,
Et rire à ces amis dont vous avez des foules,
D'une bouche empruntée au derrière des poules !
J'aime raréfier sur mes pas les saluts,
Et m'écrie avec joie: un ennemi de plus !
LE BRET:
Quelle aberration !
CYRANO:
Eh bien, oui, c'est mon vice.
Déplaire est mon plaisir. J'aime qu'on me haïsse.
Mon cher, si tu savais comme l'on marche mieux
Sous la pistolétade excitante des yeux !
Comme, sur les pourpoints, font d'amusantes taches
Le fiel des envieux et la bave des lâches !
—Vous, la molle amitié dont vous vous entourez,
Ressemble à ces grands cols d'Italie, ajourés
Et flottants, dans lesquels votre cou s'effémine:
On y est plus à l'aise. . .et de moins haute mine,
Car le front n'ayant pas de maintien ni de loi,
S'abandonne à pencher dans tous les sens. Mais moi,
La Haine, chaque jour, me tuyaute et m'apprête
La fraise dont l'empois force à lever la tête;
Chaque ennemi de plus est un nouveau godron
Qui m'ajoute une gêne, et m'ajoute un rayon:
Car, pareille en tous points à la fraise espagnole,
La Haine est un carcan, mais c'est une auréole !
LE BRET (après un silence, passant son bras sous le sien):
Fais tout haut l'orgueilleux et l'amer, mais, tout bas
Dis-moi tout simplement qu'elle ne t'aime pas !
CYRANO (vivement):
Tais-toi !