¡¡¡¡MINNY HA SIDO ADOPTADA!!!!! (5 DE MAYO DE 2006) Por una familia estupenda que ya ha tenido perros y tiene mucha paciencia con ella puesto que ha desarrollado un miedo enorme a salir a la calle, por si la abandonaran de nuevo. Luego dicen que los animales no son sensibles a las salvajadas que los humanos les hacemos... En fin, me siento muy feliz por su buena suerte. ¡Hasta siempre, Minny! TE LO ME MERECES, ERES UNA PERRITA MARAVILLOSA.
ACTUALIZACIÓN A DÍA 6 DE ABRIL DE 2006:
Minny ya ha sido esterilizada. Está muy bien y sigue siendo tan dulce y
encantadora como cuando estuvo conmigo.
La echo de menos. Ojalá Isabel le encuentre los mejores amigos-humanos de todo Madrid.
Perritos de Isabel de Madrid
Persona de contacto: Isabel Madrid
Teléfono: 619743909
ACTUALIZACIÓN:
24 HORAS DESPUÉS LA VIDA SE VE DE OTRO COLOR...

{OS RUEGO QUE NO OS PERDÁIS NINGUNO DE LOS ENLACES QUE OS PROPONGO, NECESITAN LA MÁXIMA DIFUSIÓN. MUCHÍSIMAS GRACIAS}
.jpg)
Estamos tan agustito, estirados cual lagartos reumáticos, con la manta por encima (una perra de treinta kilos) y una peli de las buenas, cuando la manta, decide que ya está bien y que necesita ir al baño. Su baño está en la calle y la calle destila hielo sucio.
En fin, todos tenemos que evacuar, así que, con un suspiro, una pulsación de la pausa y un ponerse guantes, botas y abrigos, salimos a la calle para el último paseo del día. Caminamos, a veces charlando animados, a veces, discutiendo con la niña porque quiere oler cada llanta, cada escalón de cada portal y cada centímetro del bombardeado asfalto. Hoy toca apretar labios y silencio. Hace un frío de pelotas. A las afueras del pueblo, la calle se torna cruce de caminos y si sigues recto se despiden de ti los corrales, formando con desgana a ambos lados de la carretera hasta que el monte te traga. Allí mismo, en la tierra mojada, hay un bulto blanco, una bola de pelo cuyos ojos se abren devolviendo ausencias, abandonos. Un espíritu transparente más que espera resignado: Si llega el día, a luchar, si no despierto, eso que me llevo.
Ni es el único muerto invisible ni el primero en el que me fijo. Sin embargo, reparo en su inmovilidad y me provoca sorpresa. Un animal acostado, hecho un ovillo, suele brincar al menor movimiento con mucha mayor celeridad y desconfianza (llamémosle TERROR). Si además de acercarse un perro de tamaño “destrucción + IVA”, le acompaña un asesino en potencia, es decir UN SER HUMANO, no salta, vuela. Lo tienen claro, sea verano o invierno, estén tomando el fresco o en período de congelación, si aparece un tipejo de dos patas, salen por las mismas, sin decir ni guau. Esta vez, esa pequeña bolita, sólo nos miró. Obligué a mi monstruo peludo que jamás asusta a apartarse para respetar su sueño, con una intranquilidad pululando por mi subconsciente y susurrándome, tan bajito, que no quise escuchar: “Ese muchacho no está bien”.
Seguimos la ruta que se revuelve antes de dejarse tragar por esa oscura montaña y regresamos a casa. No digo nada, tantas veces dije ya y tantas otras tuve que callar… Nosotros no somos ángeles, ni siquiera demonios, sólo individuos escapando sin gloria, no sin pena. A dormir bajo sábanas húmedas, a conquistar el reino de la protección, de la guarida insegura, de la muralla frágil, nuestro pequeño hogar en el destierro. Sueños, lluvias y un dia más.
Repetimos un paseo mañanero que de pura rutina te obliga a buscar rincones nuevos, detalles nimios que despierten un interés dónde sólo hay hastío… y una pequeña alfombrita peluda con dos ojos resistentes que se acerca a preguntar: ¿Serás tú quién me de una oportunidad? Rita se deja besar con la displicencia del que se sabe dueño del amor y del confort. Sin lástimas, sin preguntas, a cada uno le toca su sino. Yo estoy rota, parada, reconociendo en la bolita de anoche un hilillo huesudo de breve vida, un cachorro mínimo, encogido, mendigando humilde y amable un poquito de esperanza.
Mi perra quiere continuar el paseo y me lleva y me trae. Me encuentro en casa con un cuenco de comida y una bolsa para llevar. Y me llevan, me llevan unos pies y me sientan unas piernas en ese cruce arenoso que divide la vida de la indiferencia, la muerte de la esperanza. Y mi radiografía de perro come desesperado, se atora, gime dolorido, porque quién sabe cuántos días ha que no siente lo que es tragar, como no sea su puta mala suerte. Otra vez, un resorte me impele a regresar a casa, ¡seré imbécil! ¿cómo no traerle agua? Le pongo un líquido que ni mira: donde hay pitanza el agua se descubre insípida de verdad.
La gente de este pueblo no sabe lo que es la compañía, la solidaridad, la empatía. Y miran que se descuellan con los ojos saltones porque una mujer espera paciente a que un pulgoso deje su plato (el suelo) vacío. Un gesto sin recompensa, una estupidez, una demostración de debilidad. La criatura ha acabado y me da las gracias temblando de pánico y confuso, sentándose imperceptible, detrás de mí. Me imagino lo que vendrá… me voy.
Nadie quiere a los feos, nadie quiere a los fracasados, a los solitarios, a los buenos. Suelen acusarlos de tontos y no se equivocan. Tontos por no desconfiar, tontos por perdonar, tontos por no aprender que el ser humano siempre mata, tarde o temprano.
En casa tengo dos estrellas que brillan. Y sus destellos son de lágrimas limpias. Buscamos a nuestro colega y lo encontramos en un montón de arena mojada. De nuevo dispuesto al reto con la noche: vivir y sufrir o morir con el amanecer y sonreírle al descanso frío. Le cojo entre crepitar de corazones y costillas huecas de hambre y le meto en el coche, le pongo en el patio, le doy de comer, ahora sí que bebe, la cosa promete. Hay que celebrarlo.
Entre el hueco de la lavadora y la vida hay un abismo de ternura y terror, de un agradecimiento que me castiga porque yo soy culpable de su desdicha. Aunque viva un día más por mí. Una vida más por mí. Hay tantos que van a morir… Es tan transparente su presencia que caminas por las aceras y los pisas sin notarlo, los esquivas sin olerlos, los despedazas sin pestañear. Acumulas sus cadáveres en cunetas, en perreras, en pozos y pinos. Si los mimas es por tu orgullo, si los matas es por ahorrarte devolverle a un amigo todo lo que ha dado por ti.
Mi amiga fugaz no tiene ni cinco meses, no pesa ni cuatro kilos, no sabe ni tres caricias, pero sus dos ojos me llamaron y supe abrir la puerta; no creas, que tantas veces mirar hacia otro lado SÍ DUELE. Duele si te quedas y tratas de apoyar el hombro, pero si te vas el dolor es más fuerte porque te acabas, te agrietas, se pudre tu alma y sabes que no eres insensible por muchas excusas que te aplasten las orejas. Mi amiga fugaz tendrá una oportunidad, conocerá que no todo son patadas, pedradas, heridas. Mi amiga sabrá que también existen los que te dicen ¡qué feucha eres! Y miran hacia otro lado. SÍ, SÍ QUE DUELE.
Espero que esa feucha conquiste el mundo. Se lo robe a los malparidos que le dejaron nacer para esto. Un día más, a ver qué pasa mañana.
INFINITAS GRACIAS A ISABEL DE MADRID, POR ACOGER DE MANERA URGENTE A MINNY Y DARLE TODOS LOS CUIDADOS Y ATENCIONES NECESARIAS, Y POR SUPUESTO, POR BUSCARLE LOS MEJORES HOGARES DE MADRID. (Teléfono: 619743909)
GRACIAS ANA SANCHEZ DE ARCA DE NOE DE CÓRDOBA
(HAY MUCHOS MÁS QUE NOS NECESITAN), por tu apoyo y difusión.
PARA SU ADOPCIÓN:
.jpg)
ISABEL DE MADRID (sólo en adopción en Madrid, SE HARÁ SEGUIMIENTO. ESTERILIZADA)
Si alguien ama a los feos transparentes, si decide que quiere un amigo pequeño, dulce, generoso, frágil y, sin embargo, decidido a pasar esta mañana de mierda y todas las noches que hagan falta…
que pregunte por mí.

'''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''
Sofía — 24-07-2006 11:57:52