Lo prometido es deuda y os cuento, después de esta mini excursión musical que hicimos a Madrid, que me lo pasé realmente bien con The Homeless Bones.
La taberna irlandesa es una pasada. Muy grande y minuciosamente decorada, paseas por calles y plazas o tomas desayunos y almuerzos al más puro estilo irlandés, sentado entre chimeneas y bibliotecas. Si el ambiente, animado y cordial, te aburre, que mira que debes ser raro, entonces entretente observando cuadros y objetos varios, desde pelotas antiguas de rugby, hasta bicicletas y atuendos futboleros tendidos de las cuerdas que colorean la plaza, donde los colegas de Eme Navarro dieron el concierto.
Es que llegamos pronto -a posta- para conocer a Mister Navarro y saludarle como se merece y, además, encontrar un buen sitio y admirar el curioso local. Nos salió bordado hasta el aparcamiento: encontramos a alguien caritativo que se iba justo en frente de la Irish Rover cuando nosotros llegábamos.
La anécdota divertida sucedió cuando entramos y me encuentro al grupo en pleno haciendo pruebas, y yo, sin reconocer a Marcos. ¡Mira que he visto fotos del grupo! Le pregunté al batería que sin cortarse un pelo me suelta que Marcos es "aquel, el más feo". Divertido y del todo incierto, porque Eme tiene un toque bohemio y esas canitas cuarentonas, muy pero que muy interesantes. Bromas y chascarrillos a parte, nos presentamos como debe ser y ya antes de los primeros saludos, tuvo que venir la $GA€ de los cojones a poner el panfletito ante sus narices para que les definan el repertorio a tocar, no vaya a ser que se queden sin algunos céntimos y no puedan comer los Mamoncines y demás chupones de su anquilosada corte parásita.
¡UNA MIERDA!
Para no alargarme demasiado os diré que la noche fue perfecta, en lo que los chicos afinaban instrumentos, nos dió tiempo a cenar unos arillos de cebolla, unas salchichas, jalapeños y croquetas que estaban para chuparse los dedos:

De las medias y pintas tostadas y negras ni hablamos. Mejor visitad el local que siempre habrá gente que crea que me llevo comisión por la publicidad gratuita que le estoy haciendo al sitio. ¡PERO SI MOLA, PUES HAY QUE DECIRLO! ¿O no? Además, apuestan muy en serio por los conciertos y eso si que no se nos puede pasar por alto a los defensores de OTRO MODELO DE NEGOCIO que no sea chupar del frasco eternamente y sin talento alguno.
Cosa que les sobra a los músicos de THE HOMELESS BONES. ¡Qué buen directo! con sus "interferencias" lógicas, porque la música viva tiene esas cosas, pero a la vez, te permite sentir el carácter de sus miembros, cómo conectan con el público y la fuerza de sus guitarras. Bailamos y aplaudimos como locos, y el local lleno y entregado. Chapeau, la verdad.
Ahora, no puedo terminar sin dejar plasmado el momento para mí, más especial del concierto:
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Cuando el cantante cogió el impreso de la $GA€ y lo hizo añicos porque ellos ni versionan ni tienen nada que deberle a las chupadoras de derechos, vitoreamos, aplaudimos y casi flotamos chocándonos contra el techo de satisfacción.
Después del concierto, Marcos me hizo un regalo que aún conservo y pudimos charlar sobre cómo está el patio. Es de un optimista que hidrata así que seguiremos dando caña para demostrarle que con espíritus como el suyo se dobla el cielo si hace falta.
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Gracias por tan fantástica velada, mi gente lo pasó muy bien y yo le ví la "jeta" por fín, a un AMIGO DE LA RED.
¡hasta pronto!
Eme — 07-05-2006 20:29:11
Sofía — 09-05-2006 11:02:40