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CÓMO FACILITAR LA DIFUSIÓN DE LA CULTURA EN LA ERA DIGITAL

Archivado en Me pregunto por qué, ¿tú lo sabes? • Fecha: 25-05-2006 13:29:20

(SOBRE LAS FALACIAS Y OTRAS HERRAMIENTAS DE CONFUSIÓN)

Comienzo yo mi exposición, lamentando varias cosas:

1ª-: Que llevo toda la semana tratando de publicar estos comentarios y al final los saco del horno ya cacucados, impedimentos del ama de casa que no da abasto con el teclado y la fregona.
2ª-: La aprobación en el senado de la reforma del texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual a pesar de las más de 200,000 firmas recogidas por la plataforma TODOS CONTRA EL CANON. Seguiremos luchando por lo justo.

Pido disculpas si aburro primero y si no logro alcanzar la profundidad de juicio y análisis que desearía, después. En tercer lugar, advierto que, tratar de ser original al exponer mis razones contra las cansinas protestas con que estos señores nos bombardean a diario, es labor imposible. Me repito y lo sé, pero, al contrario que la norma seguida (“NO HAY MAYOR DESPRECIO QUE NO HACER APRECIO”¿será por la absolutista manía que tiene el diario y el presidente de cobrar por todo lo que hacen?) en esta ocasión por la mayoría mis compañeros de lucha , he decidido utilizar este artículo (“Más paradojas y simetrías” de Eduardo Bautista) y sus fórmulas de adoctrinamiento, como terreno de prácticas autodidactas y, así, mejorar tantos defectos de aquellos años en que dispersaba mi joven mente entre futbolines y pellas. A ver si con esto soy capaz de desentrañar jeroglíficos, descomponer la materia y desarmar las herramientas del caos: las falacias de los empresarios (¿mercenarios? No me decido) de la idea, que por mucho que las repitan no las convertirán en ciertas, mucho menos si tengo tiempo (y ganas, porque, ojo, qué coñazo) para rebatirlas.

¡Allá voy de nuevo!

Soy un ama de casa amante de la cultura, aunque con escasos medios económicos para acceder a ella tal y como las sociedades de gestión de derechos la defienden. De ahí que Internet se abra ante mí como una inmensa biblioteca, la más grande jamás habida, ofreciéndome todo el saber volcado en ella. Y no gratis, desde luego. Mi dinero me ha costado el ordenador y sus accesorios, la línea telefónica, el alta de adsl, la electricidad empleada y, en esta ocasión, ingentes cantidades de tinta (de todos los colores, ¡qué bonito!) para imprimir datos (de uso privado) con los que manejarme entre la maraña de absurdos, falacias y argumentos –que, a mi doméstico modo de ver- confunden y equivocan la realidad, encontrados todos en el mencionado artículo que leí el domingo publicado por EL PAÍS en su sección de DEBATE (pagina 17 del periódico impreso, que, raramente, compré).

Me hace gracia EL PAÍS -desde hace algunos años (pero esa es otra historia)- porque pretende un debate entre el presidente de una de las sociedades de gestión de derechos y el prestigioso abogado Agustín González y, tal vez, intente convencernos de que cada uno mostrará la realidad desde puntos de vista “simétricos”, aunque cierto es que no OPUESTOS ya que este estimable señor, fue antes del 2.000 Director del Departamento de Servicios Jurídicos de la Sociedad General de Autores y Editores, ¡menudo debate! Concedo que esto no es razón para desconfiar de sus intenciones y de su objetividad. Además, su artículo es diáfano (cualidad que agradecería al señor Bautista en el suyo) y más bien, se dedica a explicar la realidad de una ley de propiedad intelectual modificada parcialmente, que a dar su opinión, cosa que también se le agradece. A quien echo de menos es a algún especialista más implicado en las demandas contra el canon, o contra la aplicación abusiva que a algunos nos parece hace la S.G.A.E. de esta ley, a pesar de que la denuesta por escasa en rigidez y contundencia… ¿contundencia? ¡Sólo para con los ciudadanos, mayormente! (esto lo afirma una, qué carajo).

Animo a los intelectuales activistas de la libertad de la cultura a que desgranen este artículo (claro que pueden alegar (algunos ya lo han hecho) que no merece la pena, les comprendo) y me ayuden a entender las razones esgrimidas por el presidente de la SOCIEDAD GENERAL DE AUTORES y EDITORES (no los menciona en este artículo, señor, aunque llevan a su lado desde el ‘95) para atacar, una vez más, no sólo a esta reclamada (por su sociedad misma) reforma de la L.P.I., sino a sindicatos y ciudadanos (faltaría más, dejarnos fuera ¡siquiera por una vez!)

Arranca el autor, diría yo taciturno, aludiendo a Miguel Ángel Aguilar para tomar prestadas sus “paradojas y simetrías”, en correcto y aconsejable uso del derecho a cita, lo que me recuerda tal y como me enseñaron mis maestros, que los autores y creadores siempre acudieron a sus “referentes” bajo cuyas ramas cobijarse y crecer, así que, estupendo comienzo, señor Bautista, así me gusta, compartiendo lo creado, apoyándose en ello buscando parapeto a sus ideas, haciendolas agrandarse, enriquecerse.

Después, entra de lleno en la muestra de sus inquietudes, sus dudas, sus cuestiones sin resolver, imbuido, -me parece a mí-, en un sentimiento confuso de nostalgia por la II República española. 75 años hace que permanece en el limbo de los sueños no realizados. Y aquí me deja muerta en la bañera al leer cómo la asocia con la “reforma encubierta de la Ley de Propiedad Intelectual de 1.987, hecha con el pretexto de transponer la Directiva Europea sobre los Derechos de Autor en la Sociedad de la Información”. Señor Bautista ¿a qué viene el término “encubierta”? ¿La nota oculta o peor aún, dolosa, fraudulenta? ¿Podría ser más explícito y concretar esta –para mi gusto- nueva demostración de fuegos fatuos, de aparentes miedos casi paranoides, de propagación de expresiones que, supuestamente colocadas al descuido, tiñen de misterio, de sombras y luces, como dice su interlocutor en el debate, cualquiera de sus apariciones (¡mira qué venido a cuento, oyes!) en la esfera mediática?

Acto seguido pretende describir una ley (sin hacerlo) que ha servido a países de reconocido prestigio (presumo yo que por eso los menciona, y me suena que esto es echar mano de alguna falacia, ya recuerdo yo(1) (que son las gestionadoras dadas a ellas en sus manifiestos), pero no quiere ver que en algunos de esos países que enumera, ni los cánones son tan altos, ni las cuotas por el adsl y, también parece siempre olvidar que sus sueldos son mayores y su tasa de acceso a Internet también.

Le molesta esta revisión de la LPI y todo porque grandes creadores de la II República se dejaron sangre sudor y lágrimas en unas obras que ahora… ¿qué? ¿Qué pasa con aquellos autores? ¿Qué daño se le ha hecho como no sea el de descatalogar algunas de sus más bellas obras imposibles de encontrar, o blindarlas sus herederos nefastos o vender sus señas de identidad para “marcar” coches como se marcan chotos? (por cierto, mis condolencias a los chotos) ¿Qué tiene que ver “ese aliento” con la L.P.I.? en donde, precisamente, el mencionado autor del segundo artículo de este DEBATE de EL PAIS, afirma, por ejemplo que:

(…) una correcta interpretación de las normas y los preceptos contenidos en la Ley del 87 permiten perfectamente llevarnos a la conclusión de que la puesta a disposición de obras y demás prestaciones protegidas a través de redes digitales es un acto de comunicación pública, conclusión que es la misma que contiene la Directiva sobre Derechos de Autor en la Sociedad de la Información. http://www.uoc.edu/idp/1/dt/esp/gonzalez.pdf

¿Esto es lo que las recaudadoras de impuestos necesitan, señor Bautista? Que la ley de 1987 se mantenga “intangible” de tal modo que pueda desprenderse de ella que toda divulgación de contenidos por medio de redes digitales sea PROHIBIDA por pública? ¿A pesar del progreso de las nuevas tecnologías? ¿Obviando avariciosamente el florecimiento de otras industrias desarrolladas en torno suyo? ¡Qué ganas tienen de que nos quedemos metiditos en casa (comprando, of courseii) si todo LO PÚBLICO se ha de prohibir, restringir, regular! Ambiciosa ley que incluyó los 80 años de protección de “derechos” de autor (que normalmente nunca perciben los autores y creadores sino sus herederos, editores o entidades que los compran), pero eliminó la posibilidad –ya desde 1879– de que coetáneos a genios MUERTOS como bien apunta “en la indigencia y desvalidos” puedan disponer de sus obras, verse influidos por ellas, modificarlas sin destruir el halo original, crear, en definitiva, que no es otra cosa que imprimir a lo existente nuestra visión personal. No hay nada nuevo bajo el sol. O, simplemente, disfrutarlas, como me pasa a mí con algún libro de Blasco Ibáñez o Valle- Inclán que no puedo leer, con series de televisión que no se pueden encontrar aunque “existen”, o ensayos desaparecidos misteriosamente (estos sí que sí) de los kioscos de prensa o librerías, algunos incluso antes de que los editen… Se quedarían las sociedades de gestión de derechos ahítas, en el 87, con el artículo 14 de esa ley y la ebullición de los “derechos morales” que nosotros llamamos “EXPOLIO INTELECTUAL (2)”; un diezmo en la Era de la Red y, qué duda cabe, el triunfo mayor fue “la regulación del estatuto jurídico de las entidades de gestión colectiva” dando viva fuerza al “intermediario” (privado) y asfixiando un poco más la relación entre los CREADORES Y SU PÚBLICO. Lo peor estaba por venir…

Y noto que tiene valor también para señalar el contrato social y seguramente, si el señor Rousseau conociera su faena en la plaza, se revolvería entre sus cenizas y la tierra que acoja su cuerpo de “dominio público”. Es inaudito que trate de relacionar, como si de algo natural se tratara, el espíritu social, solidario, popular de la II República y sus pensadores, con el contrato social, la Ley de Propiedad Intelectual de 1987 y, desde luego, con “la revisionista” de ahora en la que todo acceso a la cultura se ha regulado hasta el punto de que una simple canción de cumpleaños está atrapada legalmente y no se puede ni silbar. “Y todo gracias a los creadores que aportaban”… Desfachatez cierta hasta el abuso: los creadores nunca dejan de aportar, presidente, no hay más que ver cómo bulle la esfera independiente de la música, las artes y las tecnologías. Hay cientos de millones de personas y cada una de ellas es, hoy por hoy, estudiante o autodidacta, creador@ y además tan técnic@ que no necesita de la información y sus cauces sesgados que ofrecen los medios convencionales, y como sigamos por estos derroteros, tampoco nos harán falta los profesores de antaño. Le da miedo ese desbordamiento de nuevos grupos musicales, esos amantes de los conciertos, de la música en vivo y de los intercambios de libros y pensamientos. Porque este movimiento no traga y, además, se vuelca alegre en esa Internet que quieren puentear y enchufar la mordaza de las sociedades de gestión y demás aparato industrial, amparadas por estos gobiernos poco o nada preparados para aceptar un futuro apasionante.

Que sepan las sociedades de gestión de derechos que dan por sentado demasiado a la ligera que TODOS LOS COMPONENTES DE SUS ASOCIACIONES están de acuerdo con sus actuaciones al despacharles sus derechos de autor, pero bien saben (más clarito esta semana) que esto no es así. Tienen a sus miembros pero que muy descontentos, incluso a algunos parecen desmembrarse de sus propias formaciones musicales, por lo tanto, les rogamos dejen de utilizar y modificar a su antojo personajes y filosofías, teorías y datos, contabilidades y cuentos, sabiendo como saben, que les ampara lo que a nosotros nos aplasta, el poder de los medios convencionales informativos, mortalmente avejentados, obsoletos, que taponan el paso de jóvenes (o no tanto) preparados y embebidos en las nuevas formas de negocio y, sobre todo, especialistas en disfrutar de lo que nos ha sido dado: LAS IDEAS Y SUS DIFERENTES FORMAS, que no se pueden enfrascar.

En cuanto a la segunda paradoja… luego nos llama a nosotros (más adelante, en su propio artículo) “ingenuos” (siempre etiquetándonos, cuando no “pendejos electrónicos…” ay, señor, señor)… ¿Cómo entender que lo que está haciendo este gobierno es progresista? ¿SEGURO? Mire que se lo pregunto de nuevo: ¿SEGURO? ¿Y quiere que nosotros partamos de esa premisa para continuar tragándonos sus argumentos? Precisamente, desde la II República aquí, no ha habido un gobierno progresista, por favor. Y, seguramente, éste, sin ser tan estomagante y virulento como el anterior, de progresista, con los aliados a los que se ha ido pegando, tampoco tiene una línea. Concedámosle algunos estupendos golpes de efecto (bienvenidos sean). Visto está el caso que le presta el presidente Zapatero a los miles de jóvenes que le gritaban aquella funesta noche (por 199 motivos y otros más o menos negros con que nos habían vapuleado años anteriores): “¡NO NOS FALLES, NO NOS FALLES!”. Bah, sin comentarios.

Resulta que esta LPI es más favorable que nunca a los E de editores, artistas y creadores (des) amparados en las gestionadoras de derechos y parece ser que nadie los tiene contentos, de todos modos. ¿Qué más quiere exprimir de nosotros? ¿Ha leído “El Mercader de Venecia”? ¿Una libra de nuestra carne pa ponerle el copyright? Es una pena que Shakespeare muriese hace tantos años, ahora, cualquier tuerto ignorante puede leerla tranquilamente en Internet, y fíjese que tamaño genio no cesó de nutrirse de otros para componer sus tragedias y sus versos… No comprendo como no murió dilapidado por tantos autores quejosos… claro que algunos estaban muertos, así cualquiera…

¡Vaya, qué agotador! El artículo sigue y sigue... también yo continuaré... en solitario imagino...

¿Cómo puede decir, sin sonrojarse, que esta nueva ley “condena al ostracismo a los autores de cine y obras audiovisuales”? ¿Las sociedades de gestión de derechos quieren imponer un DRM y además obligarnos a pagar un canon? ¿Eso es legal, es constitucional ponerte la multa y además meterte en la cárcel antes de haber delinquido? ¿Es justo ofrecernos todo un mercado de productos que son susceptibles de hacernos cometer alguna infracción? ¿Cómo le regalo a mi sobrino –por su comunión- un MP3 baratito en el que caben mil canciones si no tengo el dinero (mientras sus padres gritan aterrorizados) para pagarle esas mil canciones? ¿Se las descarga de Internet amparándose en su derecho a la copia privada y a la demostrada legalidad de las redes de pares (P2P) y va un anuncio y lo acusa de malhechor, delincuente oscuro y despiadado? ¡a ese niño con el trajecito de marinero que no pasa de ocho años! ¡Que no le parece absurdo!

Con la boca descolgada leo que gracias a esas obras se le llenan la buchaca con chorrocientos millones de euros mientras sólo reclaman un miserable 1% del “NEGOCIO” ¡Ahí le has dao! Esto sí me suena más. ESTO ES UN NEGOCIO, la industria de la cultura, no EL DERECHO CONSTITUCIONAL A LA CULTURA. Ni parecido, vamos.

Y para colmo del desparpajo, me propongo responderle a una de las preguntas que lanza declamatoriamente:

¿Por qué los artistas y autores (¿ande están los editores? ¿rescondidos?) no pueden fijar las condiciones de uso de sus obras hasta que éstas pasen a dominio público y sean libremente utilizadas?


Le respondo a la gallega: ¿quién dice que no pueden? ¿No lo hacen tanto (algunos) que no permiten que sus obras sean leídas o desearían incluso que se cobrase un porcentaje (otro porcentaje más) cada vez que su imagen se repitiera una y otra vez en todas las salas del cine? (¡Anda que como les de a los fabricantes de retretes por exigir lo mismo…!) Fíjese si pueden que algunos (muchos, aunque los medios convencionales no se quieran hacer eco de esto) han CAMBIADO SU MODELO DE NEGOCIO y regalan sus obras, las ponen a disposición del público en varios formatos y más tarde, los convencidos, recompensando el esfuerzo (CREADOR), pagan por ellas una y otra vez (ésta para mí, ésta para regalar, ésta por si se rompe…)

¡Qué morro lo de Mozart! Con todos mis respetos. Qué morro. Cuando luego llega un directorcillo de poca monta, versiona todo lo que pilla y lo encadena al copyright mientras aquel pobre Mozart (o Bethoven, Vivaldi, Strauss) vomita sobre su esternón más volutas de ceniza de las de antes (Rousseau ¿se acuerda?) sólo al escuchar los primeros compases sacrílegos… por no catalogarlos más ajustadamente… y si Mozart hubiera tenido esos privilegios que las sociedades de gestión de derechos piden para TODOS LOS AUTORES Y CREADORES (y editores, supongo yo que no los dejará fuera del banquete) (aunque no sean socios de su empresa ni estén de acuerdo con ella), probablemente 250 años después, ni dios en Alemania hubiera podido celebrar tan grande cumpleaños (eso sí, no le canten, por favor, que se arruinan). ¡Cuántos “creadores” no reciben un duro de su propio trabajo debido a la extraña forma de reparto de las sociedades de gestión…! Lo que me hace pensar en el día en que tantos y tantos descontentos se manifiesten NO A TRAVÉS DE LA RED, QUE ESTÁ SATURADA DE PROTESTAS, SI NO EN LA PUERTA DE LOS MINISTERIOS, ETC…

(Últimamente noto que grandes palabras se pervierten y utilizan en contextos que las retuercen y las vacían de contenido, hay que estar atentos y no dejarse influir por esta nada nueva técnica de “concienciación”: DEMOCRACIA, IGUALDAD, DERECHOS, CULTURA, TRABAJADORES, JUSTICIA, MORAL… Banderas deshilachadas que agitar ante la ciudadanía asombrada).

Pasemos al sector laboral, a LOS TRABAJADORES. Que no sé si tiene algún amigo de “esos”.
Los mártires de Chicago… 6 muertos, decenas de heridos, el gobierno exigió a la policía la contundencia, las empresas forzaron esta lucha de clases feroz. Los trabajadores exigían un horario digno, que les permitiera vivir. Los sindicatos no son más que los obreros, los trabajadores, agrupados y organizados. ¿O se cree que hay otra conspiración tras de tales colectividades? “Los trabajadores” a los que se defiende, nimio porcentaje dentro del porcentaje de sus socios, todos lo sabemos ya de sobra, son la élite de la sociedad “cultural” española. LA ÉLITE. Personajes que viven y tratan de pagar sus impuestos fuera de España, otros que por muchos impuestos que paguen aquí o allá, no tienen que protestar por su jornada laboral o su sueldo, para llegar a fin de mes. Personajes que repiten sus creaciones añejas una y otra vez saturando el mercado de ensaladas de refritos, remakes, versiones de versiones (ahora, con una mano, ahora con las dos, ahora sin manos, con la guitarrita, sin ella, con amiguitos, incluso ya muerto…) Si quiere ser altruista, como su organización sin ánimo de lucro, destila en sus estatutos, recuerde que hay un inmenso número de trabajadores fuera de su radio de acción (Y DENTRO TAMBIÉN) que no se sienten representados por las sociedades de gestión de derechos, ¡MUY AL CONTRARIO! TRABAJAN PARA USTEDES Y SE SIENTEN EXPLOTADOS, y otros muchos que están en contra LÍCITAMENTE de más diezmos a la cultura, que desean que la industria de la música, el cine, la literatura y audio-visuales, despegue (y se desintegren según sea el caso) de una vez del medioevo en que leyes tan restrictivas se apoyan. ¡Y a las sociedades de gestion de derechos se le quedan cortas! Increíble. ¡HAY QUE DECIRLO MÁS!

Sobre la “simetría sangrante” de Ce Ce Oh Oh… “espectáculo bochornoso” (...anda que...) porque NO defienden su defenestrador canon… Ha de saber presidente que No están solos, somos cientos de miles de obreros, anónimos, reputados, amas de casa como yo, afiliados y muchos más NO afiliados, estudiantes acongojados (o no), usuarios y sobre todo, AMANTES DE LA CULTURA, los que estamos no detrás, si no delante de la plataforma TODOS CONTRA EL CANON, porque nos parece injusto, abusivo y mutilador de nuestros derechos, porque no cesan de acusarnos de delincuentes, porque no tenemos por qué pagar infinitas veces, porque corporaciones privadas no deben ni pueden dictarnos las leyes, porque somos LOS TRABAJADORES, los de sueldos irrisorios, los de los empleos precarios, los explotados por las empresas de trabajo temporal, los que cantamos (bajo la lluvia), los que escribimos sin poder editar, los que fotografiamos sin papel… los que pagamos una y otra vez para que cuatro gatos maúllen eternamente sobre nuestros tejados.

Mire, cuando una ve con estupor el OPERACIÓN EUROVISIÓN de este año, comprende por qué no puede dejar de reclamar sus derechos. ¡Hay tanto tanto talento amordazado mientras tenemos que soportar a la industria imponiéndonos sus pésimos gustos culturales que nos resulta un tremendo abuso que sigan las sociedades de gestión de derechos quejándose sin parar. ¡Basta ya! Ah, por cierto, en cuanto a “qué pasa con la imagen de este país” este último párrafo servirá como respuesta (¡el enlace, leñe!).

Más claro, el agua.

Otra cosa, si quiere listas de genios de la cultura se las propongo: listas copyleft, listas libres, de dominio público, de talento mundialmente reconocido, de prestigio incuestionable y que para más INRI resulta que abrazan cálidamente el regazo de LA ERA DIGITAL, se sumergen en ella y hasta les funciona de puta madre, perdón por la emoción. Están en Internet, cada día somos más, como un tsunami, no lo olvide, un volcán, un huracán, una marabunta impasible. La del reparto, la devolución. LA CULTURA, ni más ni menos, que no se puede restringir. Por mucho que traten de cambiar las leyes. LAS LEYES LAS HACE EL PUEBLO, por lento, torpe o incluso hostigado que le parezca, siempre acaba dictando el pueblo.

(1) Perdón por la autocita
(2) ¡EXTRA, EXTRA! PASEN Y VEAN EL GENIAL ESTRENO DEL NUEVO BLOG DE DAVID GIL, ¡EXTRA, EXTRA!

Escrito por Sofía Álamo Mínguez
(1) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink


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Comentarios

  1. Ay Sofía ! que el pueblo está adormecido. ¿Que hará falta para despertarlo?
    No desfallezco.

    Eme — 24-06-2006 19:03:16


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